Los sectores de temporada de lujo tienen una particularidad: tu currículum lo lee muy a menudo alguien que ha hecho el trabajo. La persona de la agencia de tripulación fue jefa de cámara. Quien recluta para una empresa de chalets llevó una estación entera. No están buscando palabras clave: están buscando a alguien a quien volverían a contratar. Eso cambia por completo lo que es un buen CV.
Una página. Una de verdad.
Un currículum de dos páginas se lee como una incapacidad para priorizar. Cuando lleves cinco temporadas te pedirán la segunda; hasta entonces, una. Fuera el instituto. Fuera las aficiones, salvo que sean esquiar, navegar o cocinar. Fuera el «referencias disponibles bajo petición»: se dan por supuestas. Y fuera también la foto escaneada del DNI si no estás escribiendo al mundo del yate.
La foto
En el yate se espera: arriba a la derecha, de la cabeza a los hombros, fondo liso, sonriendo y con polo. Las empresas de chalets y los catering, en general, no la piden, y ponerla puede resultar raro. Ten claro para qué mundo estás escribiendo.
El orden
- Nombre, teléfono, correo, ciudad, nacionalidad y situación documental. Esa última línea es lo primero que mira quien recluta. Si eres español, dilo claro —«nacionalidad española, sin necesidad de permiso de trabajo en la UE»— porque le ahorras una pregunta entera; y si el puesto es en Reino Unido o en Suiza, indica si ya tienes visado o permiso. Va arriba, no abajo.
- Titulaciones. STCW, ENG1, manipulador de alimentos, primeros auxilios, certificado de delitos de naturaleza sexual, carné de conducir: cada una con su fecha. Sin fecha se lee como caducada.
- Un perfil de dos líneas. Quién eres y qué buscas: «Anfitriona de chalet de segunda temporada, cocino con soltura, busco un puesto de encargada en una empresa pequeña de lujo este invierno». No «persona trabajadora con espíritu de equipo».
- Experiencia. De lo más reciente a lo más antiguo, cada puesto con una línea sobre lo que hacías de verdad: «cenas de tres platos para 14 personas cada noche; gestión de un presupuesto de compra de 900 € semanales» gana a «responsable de la atención al cliente».
- Disponibilidad. Una fecha exacta. «Disponible desde el 20 de noviembre» consigue llamadas. «Flexible» no.
Cada línea debería responder a una de estas dos preguntas: ¿sabe hacer el trabajo? y ¿querría convivir con esta persona?
Lo que te descarta sin que nadie te lo diga
Un correo de Gmail con tu año de nacimiento dentro. Una foto recortada de una noche de fiesta. Escribir «stewardess» mal, que en este sector se nota. Un hueco en las fechas sin explicación: «viaje por Sudamérica, enero–junio de 2025» está perfecto; el silencio, no. Y un archivo guardado como CV_definitivo_v3.pdf. Ponle tu nombre.
El correo de presentación
Tres frases en el cuerpo del correo, nunca un adjunto. Quién eres, por qué esa empresa en concreto y cuándo puedes empezar. Si puedes nombrar la estación o la eslora a la que apuntas, hazlo. Nadie lee una carta de presentación; todo el mundo lee tres frases.