La página de empleo de cualquier empresa de chalets enseña la misma foto: un anfitrión sonriendo en una terraza al sol, copa de vino caliente en la mano, montañas detrás. No es mentira. Son, sencillamente, los veinte minutos del día que eligieron fotografiar.
Este es el día que no fotografiaron. En pie a las 6.30. Desayuno puesto para doce a las 7.30, con platos calientes que van rotando para que los clientes que se quedan la semana entera no vean dos veces los mismos huevos. Recoger, fregar, secar. Camas deshechas o hechas, baños a nivel de hotel, aspirar las agujas de pino del cuarto de las botas. Bizcocho para la merienda, chalet revisado y, si vas rápido y hoy no es día de cambio, a las once estás en la nieve. Vuelta a las 16.30 para hornear, preparar y servir una cena de tres platos, y después hacer de anfitrión: ser compañía agradable para gente que ha pagado mucho dinero por estar ahí, incluso el día en que te has caído en la negra y lo que te apetece es llorar.
Las tres cosas que deciden de verdad tu temporada
Tu jefe de chalet. Uno bueno te protege de la central, arregla la caldera y se da cuenta de que no te tienes en pie antes que tú. Pregunta por él en la entrevista. «¿De quién dependo en la estación y cuánto tiempo lleva con vosotros?» es una pregunta perfectamente razonable y muy reveladora.
Tu compañero de chalet. Vas a compartir con esta persona una habitación del tamaño de un ascensor durante cinco meses. La compatibilidad importa más que la competencia. La mayoría de las empresas te emparejan; algunas permiten presentarse por parejas. Si tienes un amigo al que le confiarías la vida y el estropajo, presentaos juntos.
El día de cambio. El sábado, casi siempre. Doce clientes fuera a las diez, chalet vaciado y reseteado, doce clientes nuevos dentro a las cuatro, cansados del vuelo y con ganas de que la cena sea perfecta. En este oficio la temporada se mide en días de cambio. Cógele el ritmo en las tres primeras semanas y el resto del invierno va cuesta abajo, del modo bueno.
Nadie se acuerda del cliente al que le encantó la lasaña. Todo el mundo se acuerda del anfitrión que encontró el forfait perdido de su hijo.
El dinero, sin adornos
Una primera temporada como anfitrión en los Alpes se mueve entre 1.300 y 1.500 € al mes, con alojamiento y manutención, forfait, viajes de ida y vuelta y seguro incluidos. Ese paquete vale otros 1.200 o 1.500 € mensuales que no vas a gastar, y por eso la cifra de portada parece corta. En Suiza se paga bastante más y se gasta bastante más, así que mira siempre el paquete completo antes que el número. Las propinas existen y son reales: un chalet bien llevado y con clientes contentos puede dejar unos cientos de euros a la semana en temporada alta, y normalmente se reparten entre todo el equipo. Haz tus cuentas sin contar con ellas.
Lo que conviene tener resuelto antes de volar
- El carné de manipulador de alimentos. Se saca en una tarde por internet, cuesta entre 12 y 35 € y casi todas las empresas lo piden o te lo dan en la semana de formación en estación.
- Los papeles, que en tu caso son casi ninguno. Con el DNI o el pasaporte español trabajas una temporada en Francia, Austria o Italia sin permiso de trabajo y sin que nadie te patrocine; si pasas de noventa días te inscribes en el registro local y poco más. Suiza no está en la UE y sí exige registrar el permiso, y una temporada en una finca escocesa o con un catering de Londres necesita ya visado británico patrocinado. Lo tienes resumido en esta guía rápida del Hub.
- Tu propio material. Los esquís y las tablas se alquilan en la estación a precio de trabajador; unas buenas botas, unos guantes decentes y una chaqueta de verdad, no. Cómpralos.
- Tres cenas que sepas hacer dormido. El menú de la casa ya te lo aprenderás, pero la confianza de la primera noche vale mucho.
Por qué la gente repite
Porque en febrero esquiarás mejor de lo que creías posible, tendrás amigos de media Europa y habrás llevado un hotel pequeño entre dos personas y un coche de alquiler. Eso lo reconoce cualquier empresa de cualquier sector. Las de este te ofrecerán un puesto de encargado.